Me contaron un sueño con pócimas de amor.
Torturaron mi cuerpo, arrancaron mis flores
bajo leña encendida,
carbonizaron mis alas
descendiendo al infierno
me robo el corazón.
Fue una isla desierta,
una ciudad perdida,
una calle sin nombre,
¿Un hombre?
me golpeo salvajemente
daño con avaricia
mis sueños de mujer.
Y aún a gritos, suplique con piedad
demostre con humildad
que en la vida no todo es publicidad.
Mi relato ni siquiera escucho,
suele pasar, de los hombres ermitaños
le arropo la deslealtad,
en la isla sin nombre
vendió a cada uno,
aquello que yo más amaba,
la inocencia de mujer.
Hasta una PUTA respeto con honor,
si para dar de cenar a un hijo
sorteará día a día su cuerpo de mujer.
Algo que llevarás el resto de tu vida
que jamás partirá,
diré presente ese día
en tu tumba tan fría
para recordarte de nuevo,
con letras de mis puños:
"Fue poco lo que perdí
porque el amor propio
curó aquellas sangrantes heridas
que un parásito gusano
invadió...y sobreviví.
Y es verdad, no te olvidó,
TODA una vida
me acordaré de ti.
No hablaré de besos, ni de caricias,
nada de sexo, todo lo hermoso
que vive dentro de mi.
La esencia, lo mío, lo propio,
absolutamente NADA,
no te compete LEERME ni siquiera.
Cuéntame mejor de Sodoma y Gomora
de tu imborrable ciudad...
¿Fue ahí dónde te conocí?
Háblame de tus elocuentes personajes,
los recordados "amigos entrañables".
¡Esos falsos amigos!
Terminado el trabajo,
regresas al hogar
te llevas algo muy importante
la consciencia "mi amigo"
...esto jamás tendrá final.
Por supuesto mi alocada cabeza
te dará con honores,
a cada una de sus ofensas
privilegio de hombre,
aquí solamente puedo
prestar con dignidad
mi cabeza y mi hombro.
Una mujer no olvida quién la deshonro.
Autoría: AventurasDIris
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